Platón

La misión filosófica de Platón habría de consistir en reparar la desgarradura que en la concepción del universo habían abierto tanto Heráclito como Parménides.

El cielo de las Ideas: El alma humana vivía en un lugar celeste o cielo empíreo, dónde existió pura y bienaventurada antes de encarnarse en un cuerpo y descender a este mundo. En aquel mundo o cielo de las Ideas, el alma estaba como en su elemento, sin experimentar la contradicción entre la experiencia sensible e inteligible, porque solo existía allí la visión intelectual. El alma en este lugar celeste contemplaba las Ideas. Para Platón Idea es algo objetivo, significa etimológicamente lo que se ve, EL UNIVERSAL, la esencia pura desprovista de toda individualidad material, pero existente en si, fuera de la mente, con una existencia purísima perfecta, en aquel lugar bienaventurado donde el alma vivió en un tiempo. En la vida celestial de algunas almas sobreviene sin embargo una caída. A consecuencia de esta caída el alma desciende a este mundo y se une a un cuerpo al que permanecerá adherido como la ostra a su concha. Este nuevo y desventurado estado ha olvidado las ideas que antes contempló intuitiva y directamente, ahora tendrá que conocer a través de los sentidos corporales y solo percibirá cosas concretas, singulares; sin embargo, las cosas que le rodean participan, como el hombre mismo, de la Idea, aunque por otra parte estén individualizados por su inserción en la materia. El alma, al percibirlas, se siente subyugada, llamada interiormente a la búsqueda de algo muy íntimo que aquellas cosas le sugieren, experimenta algo así como la emoción. Prende entonces en el alma, el eros, amor, que es para Platón un impulso contemplativo. De él nace un esfuerzo por recordar, esfuerzo que consigue aflorar a la conciencia el recuerdo, que estaba latente de las íntegras, sencillas, inmóviles y bienaventuradas Ideas. El conocimiento intelectual se realiza según Platón por recordacion. 

Del mito de la caverna se entiende que la hoguera es la Idea de Bien, idea fundamental y primera del cielo empireo. Los seres que desfilan por la senda son las diversas Ideas o arquetipos de las cosas; las sombras, en fin, las cosas de este mundo. La forma de estas sombras, distinta en unas de otras procede de las ideas, las cosas de este mundo participan de las Ideas  y a ello se deben sus perfecciones, su entidad, lo que son.

Pero en las sombras observamos enseguida su carácter negativo: son un no ser. La materia es así para Platón algo negativo, oscuro y opaco. Elemento de delimitación y de individualización. Las cosas, porque son materiales, son como sombras, débiles trasuntos de aquello que le confiere su única y debilísima entidad: la Idea, que es la verdadera y subsistente realidad.

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